¿Qué sentido tiene persistir en algo haciendo lo mismo una vez tras otra? Convertir todo acerca de ti, en un discurso que se repite por siempre a través de los años, en espera de alguna especie de consagración. En el arte, la música, el cine, incluso en la vida cotidiana, lo que se mantiene constante, es el miedo a reinventarse, persistir a través del tiempo, pero siempre evolucionando. Cuando uno escucha a Calaverx, sabe bien que son músicos persistentes, que vienen de tiempo atrás, pero están apostando en algo totalmente renovado.
En otra ocasión platicaremos acerca de esto de la “persistencia”;, músicos, artistas visuales, cineastas, escritores, etc., que viven anclados a sus viejas victorias y que nunca encontraron (quizá por flojera, quizá porque nunca fueron tan buenos) una manera interesante de evolucionar. Esta ocasión se trata de todo lo contrario. Calaverx, un proyecto de darkwave que aunque con recientes 4 años de formación, es sólo una fracción de la larga carrera de músicos sumamente experimentados: Manuel Synth, líder y vocalista, Gorche Galatic, Baterista, Amorphius, tecladista y César Producción Visual y DJ, que conforman en vivo un trío sumamente fuera de lo convencional, basado en sintetizadores, cajas de ritmo, samples y la voz característica de Manuel.
Para alguien que conoce a Calaverx sin tener mayor contexto de la trayectoria de cualquiera de sus miembros, se trata de un show con muchas cualidades reunidas en al mismo tiempo; letras pegajosas y diversas, que bien pueden hablar de desamor, como de conceptos sociales, políticos y contraculturales, sintetizadores sintetizadores y secuencias graves y rasposas, armonías sencillas pero directas e incluso con tintes teatrales, la voz grave y característica de Manuel, un showman en toda su extensión, y una batería y samples electrónicos, simples, ochenteros, pero bien precisos. Se trata en vivo de una combinación cuya mayor cualidad, es la sencillez, pero algo que muy pocos músicos en vivo pueden lograr de manera precisa, o sin un ejército de ingenieros tras ellos.
Fuimos a verlos en el concierto que ofrecerían este 26 de junio en la noche de museos, en el palacio de Minería del centro histórico, en un evento organizado por la Facultad de Ingeniería, Picnic Producciones y Reactor 105. La cita a las 6 pm fue puntual a pesar de los contratiempos generados por el aguacero que cayó justo después de las 17:00, lo que obligó al equipo de Calverx a reubicar la posición de su show, del patio central que estaba originalmente planeado, a la entrada del recinto, una decisión difícil de comprender tomando en cuenta que, por la noche de museos, muchísima gente estaría pasando por entre los músicos durante todo su show, esto sin embargo, no pudo con el gran show que el trío de Synth Wave ofreció esta tarde.
A pesar de que todas las canciones de la banda están bien definidas en el mismo género, cada una de ellas es completamente distinguible del resto, ya sea por sus estribillos tan pegajosos y bien diseñados, algún arreglo de sintetizadores, o el beat inconfundible de las cajas de ritmo y el baterista. Nada de guitarras, nada de bajos, lo único orgánico en este proyecto es la voz de Manuel y la Batería. Pensaría uno sin antes haberlos escuchado, “no es lo mío, me gusta oír las guitarras rasposas”, la verdad es que nada de eso hace falta, uno ve y escucha a calavera, y es claro que los sintes a tope hacen todo, o más de lo que podría hacer una guitarra espesa.
Kokaine, es una de sus canciones icónicas de la banda, (nuestra favorita), Manuel bailando y saltando de un lado a otro, y el público saltando y gritando. A pesar del lugar tan pequeño, la energía encadenada de su secuencia principal, es genuina y potente.Su set pasó por otras canciones como la oscura “Acabame”, la potente “Descontrol”, la mítica Tenochtitlán, Magia negra o la icónica “Fracaso en el amor”.
Era notorio que el nervio saltaba de pronto entre los músicos, tener tanta gente pasando cerca de instrumentos tan delicados, podía hacer que en cualquier momento todo pudiera salir mal; nada de eso sucedió, una hora continua cargada de sonidos electrónicos y letras darketosas, sin interrupción, y con el entusiasmo de todos quienes estábamos ahí, viendo a una gran banda evolucionar de otro tipo de proyectos, a una apuesta experimental y totalmente renovada.
Con 4 años de edad, Calaverx ya reúne varios logros en su carrera. Desde tocadas en el interior de la república a lo largo de distintos estados, hasta conciertos en Estados Unidos, y Sudamérica. Para su líder Manuel, y el tecladista principal, esta es solo parte de un amplio recorrido por el rock; años atrás, Desenchufados, su proyecto de punk, cosechó una larga lista de logros, como su participación en el VL.